Septiembre tiene algo de vuelta a empezar. Vuelven los madrugones, los deberes, las extraescolares, las mochilas preparadas la noche anterior y esa pregunta que se repite casi todos los días: “¿Qué hacemos hoy para comer?”
La vuelta al cole también significa recuperar rutinas en casa. Y para hacerlo un poquito más fácil, hay un ingrediente que puede convertirse en un gran aliado: la calabaza.
Versátil, fácil de combinar y perfecta tanto para recetas dulces como saladas, la calabaza puede formar parte de muchas de las comidas del día a día. Desde el desayuno hasta la cena, pasando por ese momento crítico de la merienda.
La calabaza también vuelve al cole
Aunque solemos asociarla especialmente con los meses de otoño, la calabaza puede disfrutarse en muchas elaboraciones y de muchas maneras.
Además, su textura y su sabor ligeramente dulce hacen que sea muy fácil incorporarla a recetas que gustan a pequeños y mayores.
¿El resultado? Una forma sencilla de introducir más variedad en el menú familiar sin complicarnos demasiado en la cocina.
1. Desayunos que empiezan con buen pie
Con las prisas de las mañanas, tener opciones preparadas con antelación puede marcar la diferencia.
La calabaza es perfecta para preparar elaboraciones caseras que podemos dejar listas y disfrutar durante varios días. Por ejemplo, un bizcocho de calabaza con yogur y nueces, una de nuestras recetas favoritas de Love Klabaza.
La calabaza aporta al bizcocho una textura especialmente húmeda y esponjosa, convirtiéndolo en una opción perfecta para desayunos y meriendas.
También podemos apostar por el pan de calabaza, una alternativa diferente para acompañar el desayuno y empezar el día con algo hecho en casa.
2. La merienda: ese momento que necesita un plan B
“¿Qué hay para merendar?”. Si tienes peques en casa, probablemente esta pregunta te resulte familiar.
La vuelta al cole es un buen momento para recuperar la costumbre de planificar algunas meriendas con antelación. Y aquí la calabaza vuelve a demostrar que sirve para mucho más que para hacer cremas.
Podemos incorporarla a bizcochos, panes y otras elaboraciones caseras para conseguir meriendas diferentes sin caer siempre en las mismas opciones.
Además, cocinar juntos puede convertirse en una buena manera de acercar a los niños a los alimentos y despertar su curiosidad por lo que comen.
3. Del tupper a la mesa: también funciona en recetas saladas
La calabaza no vive solo de postres. Su sabor combina con multitud de ingredientes y permite preparar platos completos y reconfortantes para esos días en los que toca comer en casa después del colegio o dejar la comida preparada con antelación.
Podemos utilizarla en arroces, pastas, cremas, ensaladas o como acompañamiento.
Un ejemplo es el risotto de calabaza, una receta fácil y económica en la que la calabaza aporta ese toque dulce y cremoso que hace especial al plato.
Y si buscamos una receta todavía más tradicional, podemos darle una vuelta al clásico pisto incorporando calabaza.
4. Una crema para las noches que vuelven a ser rutina
Después de un día de colegio, extraescolares, deberes y mil cosas más, llega el momento de bajar el ritmo.
Las cremas son una opción sencilla para las cenas familiares y la calabaza es una de las grandes protagonistas de este tipo de recetas. Pero no hace falta preparar siempre la misma.
Podemos combinarla con diferentes verduras, especias o ingredientes para descubrir nuevos sabores. Una de nuestras propuestas es la crema de calabaza al aroma de menta, una versión diferente y fresca de este clásico.
5. Cocinar una vez y aprovechar varias veces
Uno de los mejores trucos para sobrevivir a la vuelta al cole es organizarse un poco antes de que empiece el caos.
Podemos asar una cantidad de calabaza y conservarla para utilizarla posteriormente en distintas elaboraciones.
Así, un mismo ingrediente puede convertirse en:
- Una crema para la cena.
- Un acompañamiento para una comida.
- Un relleno para pasta.
- Un ingrediente para un arroz.
- La base de un bizcocho.
- Un ingrediente para una merienda casera.
Porque si algo tiene la calabaza es que se adapta a casi todo.
¿Y si convertimos la vuelta al cole en una oportunidad?
Septiembre suele venir acompañado de listas, horarios y rutinas. Pero también puede ser un buen momento para recuperar pequeños hábitos: cocinar más en casa, probar ingredientes nuevos, implicar a los peques en la cocina y buscar maneras diferentes de preparar los alimentos de siempre. Y la calabaza puede echarnos una mano.
Porque no hace falta esperar a Halloween ni a que llegue el otoño para darle protagonismo. La calabaza tiene sitio en nuestra cocina durante todo el año.
Así que este curso, cuando llegue la pregunta de siempre… Ya sabes la respuesta.
