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Cómo se cultiva la calabaza butternut

Sigue nuestra guía para su producción

De piel color crema y pulpa anaranjada, la calabaza butternut es una hortaliza a la que no le gusta el frío. Por eso, su cultivo se inicia siempre al finalizar el invierno o a mediados de primavera si la zona es muy fría.

La siembra se realiza en los semilleros, donde germina la semilla y crecen las primeras hojas y raíces, mientras la planta se encuentra bien protegida en el invernadero. A las tres semanas, cuando ya tiene unas raíces más fuertes, las plantas jóvenes se transportan al campo en bandejas. El trasplante se realiza empleando una plantadora manual y cubriendo la planta ligeramente con tierra para proteger su tallo fino. Un mes después, surgen las primeras flores de color amarillo anaranjado y, tras ellas, los primeros frutos, aún verdes. Las abejas son las protagonistas del proceso de polinización. Cuando las calabazas adquieren un color crema tostado, significa que ya están maduras y listas para la recolección. Se recogen durante el verano y, sobre todo, en septiembre.

El siguiente paso es limpiarlas y almacenarlas para salir al mercado. A partir de entonces, la calabaza ya está lista para consumir. Gracias a su durabilidad, la variedad Butternut se conserva durante meses manteniendo todas sus propiedades